Hacer mi Erasmus de Formación Profesional en Wrocław ha sido una de las experiencias más completas y enriquecedoras de mi vida. Cuando me fui no sabía exactamente qué esperar, pero puedo decir sin duda que han sido tres meses que me han hecho crecer tanto a nivel profesional como personal.
Desde el primer día, la ciudad me sorprendió bastante. Wrocław es una ciudad muy bonita, con plazas grandes y un ambiente joven y universitario, debido a la gran cantidad de estudiantes internacionales. Además, está llena de pequeñas figuras de gnomos repartidas por toda la ciudad, lo que hace que siempre haya algo nuevo por descubrir en cada paseo.

Prácticas profesionales
En el ámbito laboral, junto a mi compañero Alejandro, realizamos prácticas relacionadas con la informática y las telecomunicaciones. Principalmente nos dedicamos a la instalación y reparación de sistemas audiovisuales en tiendas, así como al montaje de redes físicas y el conexionado de racks.

Al principio todo era bastante nuevo y diferente a lo que habíamos visto en clase, pero poco a poco nos fuimos adaptando y aprendimos muchísimo en un entorno real de trabajo.
El equipo nos ayudó bastante desde el principio. Aunque el idioma a veces era una barrera, conseguimos comunicarnos en inglés, y aprender algunas nociones básicas de polaco también facilitó mucho el día a día. Lo más interesante fue ver cómo se trabaja en otro país y cómo se organizan los proyectos de una forma distinta a la que estábamos acostumbrados: más puntualidad, mayor organización y procesos más ágiles.
Vida fuera del trabajo
Sin duda, una de las mejores partes del Erasmus ha sido todo lo que hemos vivido fuera del trabajo. Nos alojamos en una residencia de estudiantes donde conocimos a muchísima gente de España y de otros países, lo que creó desde el principio un ambiente muy bueno y social.
Durante la estancia hicimos muchos planes: quedadas en la residencia, fiestas, comidas en grupo y, sobre todo, muchos viajes. Aprovechamos para visitar diferentes ciudades y conocer más a fondo Polonia y países cercanos. Cada fin de semana era una oportunidad para descubrir algo nuevo y vivir experiencias distintas.

Aprendizaje personal
Lo más importante que me llevo de esta experiencia es el crecimiento personal. Aprendes a ser más independiente, a organizarte mejor, a convivir con personas de diferentes culturas y a adaptarte a situaciones nuevas.

Sin duda, es una experiencia que recomendaría a cualquiera que tenga la oportunidad de realizar un Erasmus.







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