Hola, somos Nuria y Félix, y hemos tenido la gran oportunidad de vivir una de las mejores experiencias que el Erasmus nos podía ofrecer, y además juntos.
Al principio fue difícil acostumbrarse a un país tan diferente, especialmente por el clima. La cultura sueca es muy distinta a la española, pero con el tiempo le acabas encontrando su encanto y te adaptas tanto a la vida como al idioma.
Gotemburgo no es una ciudad muy grande y, sorprendentemente, hay muchos españoles. En nuestro caso, al estar juntos, se nos hizo muy fácil orientarnos y descubrir todos los lugares que ofrece Suecia.
La naturaleza de este país es algo que no habíamos visto antes. La gente es muy agradable y el mes de mayo, con la llegada del buen tiempo, es cuando realmente se ve la ciudad llena de vida, con todo el mundo disfrutando en la calle.
Prácticas
En cuanto a las prácticas, hemos estado muy cómodos. Félix estuvo en Dreampadel, donde los primeros días estuvo realizando tareas de limpieza de cristales, pero después pasó a dar clases de pádel a adultos.
En mi caso, he estado en el RCD Espanyol, donde he entrenado fútbol a niños. He tenido la suerte de contar con un tutor español con el que me entendía perfectamente y que me ha dado mucha libertad en mi trabajo.
Si venís a hacer TSEAS, tenéis que saber que esta ciudad es muy deportiva. La mayoría de la gente hace mucho deporte, lo que te motiva constantemente a cuidarte y mantenerte activo.
Experiencia personal
Os recomendamos no tener miedo a viajar solos al extranjero. Si os dan esta oportunidad, aprovechadla.
Félix y yo hemos aprendido muchas cosas. Al final, no se puede vivir una experiencia de independencia total durante tres meses todos los días, pero sí que hemos crecido mucho a nivel personal. Hemos mejorado nuestro nivel de inglés y hemos tenido un avance personal importante al enfrentarnos a situaciones nuevas desde el principio.
Si en algún momento estás de Erasmus y te sientes perdido, recuerda que todos pasamos por lo mismo al llegar. Poco a poco empiezas a adaptarte, a disfrutar más y a descubrir partes de ti que ni siquiera conocías.
Sin duda, del Erasmus nos llevamos miles de anécdotas, experiencias y, sobre todo, muchas risas que no vamos a olvidar. De verdad, os animamos a decir que SÍ.








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